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Auditoría Web: "La pasión por el detalle en el Marketing en Internet"


Autora: Mar Monsoriu Flor, Valencia (España), Agosto 2001
http://www.mixmarketing-online.com


En mi opinión: “el trabajo es algo que hay que inventárselo cada día y después salir a venderlo”. Tal vez por eso yo soy Auditora web. Es decir, una de las nuevas salidas laborales que ha venido de la mano de Internet. Para tratar de explicar a que me dedico exactamente podría comenzar apuntando que Auditoría Web es un tipo de análisis de un sitio web que contempla tanto los aspectos puramente técnicos del mismo, como la calidad y presentación de los contenidos desde el punto de vista del marketing estratégico. Pero esta definición, con ser correcta, puede resultar espesa y poco sencilla de entender, debo reconocerlo.

Por ello, para facilitar la comprensión, podríamos partir de la base de que cualquiera, en la actualidad, y en no importa que lugar del mundo, admite que es necesario tener un sitio web de su empresa u organización. En lo que se empieza a llamar la 4ª Generación de Internet creo que ya se ha alcanzado el consenso en el mundo de las empresas respecto a que es mejor tener un web que no tenerlo. El nivel de complejidad de dicho sitio dependerá, no obstante, de los objetivos que se piensen alcanzar con el mismo y del presupuesto con que se cuente para crearlo.


Un empresario cualquiera cómo ejemplo.-

En este escenario tomemos de ejemplo un empresario cualquiera que, en un momento dado, decide destinar un dinero que considera razonable para el sitio web de su firma. A tal efecto contrata los servicios de una empresa externa especializada en diseño multimedia, o bien le hace el encargo a alguien de dentro de su propia organización que normalmente suele trabajar bien en el departamento de marketing, bien en el de informática.

Transcurrido un plazo de tiempo prudencial al empresario que ha hecho el encargo se le presentan los resultados: un sitio web con imágenes y textos de su compañía. Sitio web que en adelante va a ser un nuevo medio de promoción de la empresa y un posible canal de comercialización de sus productos o servicios. Un web además sobre el que, nada más estar “colgado” en Internet, el empresario se ve obligado a tomar un montón de decisiones. Una de ellas es firmar el contrato de mantenimiento del propio web. Y aquí le asaltan las primeras dudas ya que en muchos casos nuestro empresario del ejemplo no sabe a que atenerse.

En Internet, como en todo, es bastante difícil tomar decisiones basadas en el desconocimiento. Además cabe considerar que a la hora de crear un sitio web, se aúnan dos campos en los que tradicionalmente el empresariado se ha sentido incómodo, a saber: la informática y el proceso gráfico. Con el inconveniente añadido de que encima ahora le resulta mucho mas complicado poder valorar los fallos de realización que pueda tener el sitio web. Fallos que le hacen perder tiempo, dinero y seguramente clientes.

Hasta hace poco tiempo, cuando al empresario le presentaban un folleto con erratas tipográficas; con las tintas mezcladas, pésimamente troquelado, o lleno de fotografías borrosas, cuando veía esos fallos evidentes, podía exigir una rectificación. Nadie paga por un trabajo mal hecho. En la misma línea, si los ordenadores de una empresa dejan de funcionar, o van lentos, o no prestan el servicio esperado de ellos como incuestionable herramienta de trabajo que son, con inmediatez se llama a un técnico.

Sin embargo a diario se ven millones de sitios webs que están caídos, es decir, que no pueden ser vistos por los internautas, con fallos imperdonables tanto de forma como de contenido. Además en algunas ocasiones los web se presentan con colores mezclados, logotipos que pisan letras, o nula información de una empresa. No trato de descubrir nada que no sepa de modo más o menos consciente alguien por poco que conozca de la Red. Todos hemos visto webs horribles, desastrosos y con un aspecto lamentable, de compañías muy solventes. Esos web poco cuidados perjudican la imagen de la empresa. Solo sirven, por desgracia, para hacer el anti-branding en la Red.

Sin embargo, muchas de esas empresas que tienen webs tan penosos, fuera de Internet, sí que es posible que cuiden los principales detalles de identidad corporativa. Por ejemplo, esas empresas se preocuparan probablemente de incorporar su logotipo, domicilio y teléfonos en todo el papel timbrado (tarjetas de visita, sobres, facturas); en los vehículos, en los uniformes de los empleados, en el material promocional, en los catálogos, en los envases y embalajes. Por lo tanto, es de suponer que esas empresas si olvidan poner sus teléfonos, logotipos y domicilios en sus web, es por falta de costumbre y desconocimiento del medio.

"Ya tengo un web" ¿Y ahora qué?".-

Volviendo al escenario de Internet, vayamos un paso mas lejos. Supongamos que el web que se recibió de encargo y se presenta al empresario del principio, está genial desde el punto de vista de realización. Un trabajo cuidado y bien hecho pero que pasados dos meses de su publicación en la Red, no ha generado ni un cliente nuevo. Ante esto, el empresario podría pensar: “ya tengo un web, ¿y ahora que? ¿Dónde están los miles de clientes que me tenían que llegar por Internet? Y sobre todo: ¿Dónde está lo que he invertido en mi web? ¿Qué es lo que falla?

Naturalmente quien ha diseñado el web y tiene que seguir manteniéndolo no conoce estos fallos, o no es consciente de los mismos, porque si los tuviera presentes los habría evitado. Es más, si se trata de una empresa externa lógicamente dirá que su trabajo es fantástico porque no puede pretender que nuestro empresario-ejemplo le vaya a pagar por una labor mal hecha.

Por eso, para determinar todas esas interrogantes que puedan surgir relacionadas con la presencia de una empresa en Internet; para detectar problemas; poder disponer de comparativas sectoriales; e introducir mejoras ajustadas a unos plazos de tiempo y de dinero dados, es necesario encargar que un profesional externo realice una Auditoría Web. Si algo tenemos en común quienes nos dedicamos a este nuevo trabajo es que somos, sobre todo, unos enamorados del pequeño detalle.

Nunca perdemos de vista que hasta los aspectos menos llamativos de un sitio web van sumando oportunidades de comunicación corporativa a través de Internet. Esas oportunidades van desde el título de todas y cada una de las páginas que componen un sitio, hasta las etiquetas del código fuente por las que los robots de los motores de búsqueda nos las clasificarán.

Desde las versiones de los navegadores, hasta el modo de arbitrar el feed-back con los clientes. Desde las pautas de diferenciación con la competencia hasta las necesarias alianzas con la misma a favor de lugares verticales. Y todo en un lenguaje inteligible que huye de los términos crípticos de los lenguajes de programación y del argot de diseñadores gráficos.

Un profesional de la Auditoría Web debe tener sobrados conocimientos en materia de Usabilidad, Accesibilidad, Calidad o Estrategia. Pero sobre todo, deber saber de comunicación y lo que es más importante debe indicar los medios por los que puede lograr la rentabilidad del web. Poco importan los premios en la Red, o a la agencia de publicidad por el diseño de la página de bienvenida, si no conseguimos ningún cliente o no logramos mejorar la relación con los mismos. De nada sirve un elevado número de visitas, si casi ninguna de ellas forma parte de nuestro público objetivo.

Aun queda tiempo para hacer realidad la conocida frase de Bill Gates: “en el futuro todas las empresas harán negocios en Internet, o estarán fuera del negocio”. De momento, en la 4ª Generación de Internet, ya va quedando claro que lo importante para las empresas es lograr cerrar las ventas en la Red, y que un sitio web debe como mínimo servir de impulso para dinamizar las organizaciones en esta apasionante Era de la Tecnología de la Información.

Consejos.-

Este artículo no podría finalizar sin darles unos consejos que les ayuden a decidirse entre diferentes empresas que ofrezcan los servicios de una auditoria web:

  • 1.-Fijese en su web y si está bien hecha. Aquí no vale aquello de “en casa del herrero cuchillo de palo”. Quien ofrece servicios de auditoria web debe tener una web de ejemplo donde poder enseñar a sus clientes fallos y soluciones a los mismos.

  • 2.-Busque a quien sepa programar un sitio web y tenga conocimientos técnicos amplios de Internet en todas sus prestaciones. Del mismo modo que buscaría a auditor contable con amplios conocimientos de contabilidad.

  • 3.-Lea algo escrito por quien vaya a auditar su web porque así sabrá si va a entender el informe que le tienen que presentar. Si el auditor mantiene el mismo nivel de complejidad que quien le ha hecho la web, ¿cómo logrará entenderlo?

  • 4.-Compare siempre entre varios y recuerde que si quiere un trabajo profesional y cualificado, es difícil que se lo puede hacer alguien inexperto en gestión de empresas; con insuficiente formación; o a precio de estudiante de secundaria.

  • 5.- Y sobre todo...pida calidad y pida resultados.

  • © Mar Monsoriu.-
    Valencia (España), Agosto 2001.-

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